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por Julio Peña García. Ingeniero Industrial. 17/03/2009
CONTENIDO
Introducción.
El cambio climático.
Emisiones de CO2.
Agotamiento de los recursos naturales.
Objetivo y estrategia.
Selección de sectores
Actuaciones propuestas.
Cuantificación de las acciones propuestas.
Encuadre económico de la propuesta.
Consecuencias y oportunidades derivadas
Introducción.
El Protocolo de Kioto, firmado en 1997 en la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU, tenía por objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Es el instrumento principal para hacer frente al cambio climático que, ya era considerado como una situación gravemente amenazante para el porvenir de la Humanidad.
En síntesis Kioto reacciona ante la amenaza de Cambio Climático con una reducción del consumo de energía, que es congruente con una disminución del bienestar en los países desarrollados y , en la práctica, con una condena a permanecer en el subdesarrollo a los países más pobres.
Este trabajo se plantea con el propósito de analizar la compatibilidad de los objetivos generales que inspiraron Kioto con el volumen de recursos económicos que es preciso movilizar para la satisfacción de los objetivos propuestos. En definitiva nos proponemos responder a la pregunta ¿es posible detener la amenaza que la contaminación de la atmósfera por CO2 pueda representar para el porvenir digno de la Humanidad?.
El enfoque que se propone en este trabajo recomienda, frente a las acciones individuales en procesos finales que sugiere el Protocolo de Kioto, actuaciones concentradas en los sectores básicos responsables de gran parte de la emisión de CO2,los cuales actuarán como vectores catalizadores del cambio preciso en el resto de los sectores productivos. También serán accesibles numerosas ventajas para los equipamientos domésticos, mejorando su calidad y seguridad.
La finalidad de este trabajo consiste en conseguir un equilibrio entre energía, combustibles fósiles y CO2 que conduzcan a una mejora del medio ambiente, que permita garantizar una supervivencia de calidad sobre la Tierra. La presencia de CO2 en la atmósfera en proporción adecuada es imprescindible para el mantenimiento de la vida vegetal, que precisa una dieta de agua, anhídrido carbónico y luz.
El trinomio compuesto por la Energía el Cambio Climático y los Combustibles Fósiles está estrechamente relacionado con el bienestar necesario para hacer cada vez más grata la vida sobre la Tierra. Realmente el Cambio Climático no es una variable independiente, sino que es una resultante de la interacción de las dos primeras. Parece indudable que el Cambio Climático, en caso de producirse como se anuncia frecuentemente, puede modificar la existencia de lo seres vivos hasta extremos verdaderamente indeseables, pudiendo llegar a poner en peligro el futuro de la Humanidad. Realmente pensamos que el cambio climático, como amenaza, es una oportunidad para enderezar un camino cuyas posibilidades están a punto de agotarse.
En términos de energía, el mayor consumo conduce al incremento del bienestar, entendiendo el bienestar en términos más amplios que el simple confort ambiental directo. Los países calificados como de alto nivel de vida se caracterizan por un nivel de consumo de energía elevado. Este consumo no se debe entender exclusivamente en términos de confort, sino que la cantidad de bienes y servicios de que dispone la sociedad son, en gran parte, elaborados mediante energía. De modo que puede afirmarse sin lugar a dudas, que la mejor manera de desarrollar una nación pasa por dotarla de energía abundante.
De lo dicho hasta ahora cabe deducir que no coincidimos con la opinión dominante de conseguir cada vez un menor consumo de energía, cosa muy difícil de lograr sin disminuir el nivel de bienestar, sino que nuestra meta debe orientarse a posibilitar el consumo de energía necesario para alcanzar el bienestar deseado. No proponemos que se malgaste la energía sino que no haya escasez, ya que la escasez energética es una traba muy importante que limita estrictamente la consecución del bienestar. Pretendemos comprobar que es compatible un elevado consumo de energía con un medio ambiente mucho mejor que el actual.
Evidentemente, perseguir la meta de producir abundante energía y a un precio tan razonable que esté al alcance de toda la población, debe considerarse como un medio imprescindible para popularizar su utilización. La cuestión que nos ocupa se reduce, en utilizar los recursos y tecnología adecuados para poder disponer de energía abundante sin acelerar el temido cambio climático, y sin que conduzca inexorablemente al agotamiento de los recursos naturales no renovables.
La relación entre la energía y la utilización de combustibles fósiles radica en que la mayor parte de la energía se deriva o se produce a partir de combustibles fósiles, de forma que nuestro objetivo de producir grandes cantidades de energía debe tener en cuenta la limitación de la disponibilidad de combustibles fósiles.
El Cambio Climático.
Hay una interpretación, lejos de la ciencia y próxima al realismo fantástico, de que la amenaza de Cambio Climático se trata de una llamada de alerta, anunciándonos el peligro que nos aguarda si seguimos consumiendo grandes cantidades de recursos naturales no renovables. La verdad, no parece como para tomarlo a broma.
Científicamente se define como una elevación progresiva de la temperatura terrestre. Esta circunstancia, no generalmente admitida, ha sido apreciada en una cierta disminución de la cantidad de hielo presente en los polos Dicha variación ha sido suficientemente importante y rápida que no cabe achacarla a la evolución cosmológica natural, sino que parece más adecuado considerarla como resultado de la acción humana. Sin embargo los valores medidos de la variación de la temperatura, sin duda como consecuencia de la dificultad de obtención de valores referentes a épocas pasadas, son peor aceptadas que lo referente a los hielos polares.
El posible calentamiento por acción humana puede atribuirse fundamentalmente a dos causas: consecuencia del vertido a la atmósfera de sustancias generadas como subproductos de actividades desarrolladas por el hombre, y al calor vertido a la atmósfera, procedente de la combustión de recursos fósiles, utilizada como aportación energética a los procesos productivos o en actividades tendentes a mejorar las condiciones de habitabilidad.
El cambio climático es una cuestión que se encuentra de actualidad, utilizada con más o menos prudencia según el talante del autor, pero que redundará en un aumento progresivo de la temperatura, con consecuencias importantes en cuanto a la habitabilidad del planeta. Aunque la ciencia no ha dicho su última palabra, parece lógica la preocupación que suscita. Sus consecuencias, una vez que el cambio climático se convierta en una realidad palpable indiscutible, serán muy difícilmente combatibles, en caso de que lo sean de alguna forma. Ventilar o refrigerar la atmósfera envenenada es realmente inimaginable en el estado actual de nuestros conocimientos.
La fundamentación técnica más rigurosa que sustenta el cambio climático se apoya en la agudización del efecto invernadero. Descubierto hacia 1890 por el premio Nóbel Svante Arrhenius, el efecto invernadero parece ocasionado por la presencia de CO2 en la atmósfera, junto con algunos otros gases. Recordaremos que un invernadero es un espacio cerrado por una cubierta transparente a la radiación solar, cristal o plástico usualmente, donde se consigue una temperatura más elevada que la del ambiente exterior. La cubierta deja pasar la energía térmica proveniente del Sol, dificultando la salida hacia el exterior del calor acumulado. Este efecto es algo tan evidente como extendido es su aprovechamiento para cultivos agrícolas en zonas o épocas en las que no fructificarían en condiciones de intemperie.
La explicación científica del efecto invernadero radica en que "ciertos gases, como el dióxido de carbono, son transparentes a la radiación que alcanza la superficie de la Tierra procedente del Sol, pero bastante opacos a las radiaciones infrarrojas que la Tierra emite al espacio". Recordemos que buena parte de la energía que nos envía el Sol llega en forma de luz visible.
La Tierra es exactamente un enorme invernadero, que nos proporciona un ambiente favorable para la vida, y cuya cubierta es la atmósfera. En la Tierra hay numerosos invernaderos pequeños en los que se aprovecha económicamente el efecto invernadero para producir alimentos vegetales. El efecto invernadero posibilita la vida sobre la Tierra, sin efecto invernadero nuestro planeta sería inhabitable, frio y estéril, algo así como la Luna. El principal problema con que se enfrenta nuestro invernadero es que dentro de él se registra una gran actividad humana que aporta mucho CO2, más del que se puede ser asimilado naturalmente, por la masa vegetal y por absorción en el mar, de modo que se produce su acumulación.
La integridad de la cubierta de cualquier invernadero es crucial para cumplir su función, en el caso de nuestro invernadero la cubierta es la atmósfera, no tan fácilmente reparable como en los invernaderos dedicados a la producción hortofrutícola.
Emisiones de CO2.
Está científicamente comprobado a escala experimental, que la presencia de CO2 influye en la función de nuestro invernadero, de forma que a medida que aumenta su presencia, resulta más difícil la salida al espacio del calor acumulado, tanto el proveniente del Sol como el producido por la actividad humana. En consecuencia, dependiendo de la acumulación de CO2 podrá producirse en nuestro gran invernadero un aumento de la temperatura que puede llegar a alcanzar valores peligrosos.
La regulación natural del contenido de CO2 en la atmósfera se encuentra encomendada principalmente a la alimentación de las plantas y a la absorción por el agua del mar. Parece que en la actualidad la capacidad de autorregulación ha sido superada, de forma que el exceso de CO2 generado se acumula en la atmósfera como se comprueba midiendo su presencia.
Para ayudar a comprender la magnitud del problema bastará citar la evolución del contenido de CO2 de la atmósfera terrestre. Mientras durante el periodo comprendido entre los años 1.500 y 1.900 el contenido de CO2 se mantuvo en niveles próximos a 270 ppm, durante los siguientes 100 años, del año 1.900 al 2.000, ha aumentado rápidamente el contenido de CO2 en la atmósfera pasando de 270 ppm a 390 ppm.
La humanidad ha demostrado sobradamente su capacidad para aumentar la presencia de CO2 en la atmósfera, esperemos que demuestre la misma eficacia en conseguir su reducción o, al menos, evitar futuros incrementos.
El gas que nos ocupa se produce principalmente como consecuencia de la combustión de productos que contengan carbono, tales como vegetales y combustibles fósiles, como el carbón, petróleo y gas natural.
Si hemos llegado a esta situación siendo solamente una pequeña parte de la población mundial quienes disfrutamos de una situación de bienestar desahogada, debemos prevenir lo que sucederá cuando los países emergentes se incorporen a un nivel de vida mas elevado. Este momento puede y debe producirse con cierta rapidez. Véase los casos del desarrollo de China, India y otros países del Sureste Asiático.
Frente a este más que probable problema, los responsables políticos se han situado en dos posiciones: una, constituida `por los que opinan que el problema se resolverá por sí mismo, confiando en la capacidad de absorción natural del planeta. La otra opina que es preciso actuar de forma preventiva, por si sucediera que los confiados en la capacidad de corrección natural no tuvieran razón. Finalmente, como podrá comprobarse más adelante, la actuación preventiva ocasionará paradójicamente sustanciosos beneficios para los países que la emprendan.
Agotamiento de los recursos naturales.
Un problema imbricado al binomio energía-cambio climático es la disponibilidad futura de combustibles fósiles. Se trata de un problema realmente acuciante, que debería considerarse como una razón de peso para afrontar la situación presente, con relación a las tecnologías utilizadas en la producción y utilización de la energía. En la tecnología actual la energía depende en gran parte de recursos fósiles no renovables.
Parece increíble que, en algunos foros de personalidades relevantes, cuando se plantea el más o menos próximo agotamiento de las reservas de combustibles fósiles, se suele "argumentar", a favor de la improcedencia de considerar seriamente la amenaza de su penuria próxima, con un "cuando comenzaba mi vida profesional ya se decía que las reservas de combustibles fósiles se agotarían en un plazo de cuarenta años. Hoy se sigue diciendo lo mismo después de cuarenta años de profesión". Lo que viene a significar la filosofía "después de mi el diluvio", como definición de la actitud comentada.
El hecho es que, cualquiera que sea el volumen real de las reservas, estas no son renovables sino por medio de un cataclismo geológico similar al que las originó, al que posiblemente no sobreviviríamos.
Los hidrocarburos fósiles son sustancias cuya utilidad no se limita a la capacidad de producir calor mediante combustión. También son extraordinariamente útiles como materia prima en la industria petroquímica. Su agotamiento sería un acontecimiento que supondría un severo trastorno en la producción de gran cantidad de bienes. El hecho indubitable es que las reservas tienen un límite y que su consumo crece muy rápidamente, y más que crecerá a medida que los nuevos países en desarrollo vayan consiguiendo metas de bienestar similares a las que disfrutamos una pequeña parte de la humanidad. Para los más escépticos cabe recordar que el agotamiento no consiste simplemente en ver el fondo del pozo, sino que también puede considerarse un bien como agotado cuando, como resultado de su escasez o de su elevado coste de extracción, el precio imposibilita su utilización económica.
¿Quien puede saber cuanto durará la vida sobre la Tierra, para poder conservar suficientes reservas para las generaciones futuras?. Nuestra obligación reside en consumir solamente lo verdaderamente imprescindible de los recursos no renovables, caso de los combustibles fósiles, con el fin de evitar legar a las generaciones futuras, que pueden ser nuestros nietos, bisnietos como máximo, un planeta esquilmado casi inhabitable. Nuestro planteamiento se basa en una preocupación por el mantenimiento en lo posible de no renovables, tratando de reducir al mínimo imprescindible la utilización de recursos fósiles, especialmente aquellos que no cuentan con sustitutos abundantes.
Objetivo y estrategia.
El objetivo radica en reducir la acumulación de CO2 en la atmósfera, en concordancia con lo dispuesto por el Protocolo de Kioto. El abanico de actuaciones posibles se limita a las incluidas en estas dos líneas generales:
Neutralizar las emisiones una vez producidas.
Reducir las emisiones, modificando las condiciones de funcionamiento de los equipos que actualmente las producen.
Parece adecuado afrontar la situación procurando reducir los vertidos, tomando como límite de la emisión de CO2 a la atmósfera, la cantidad compatible con la capacidad de autorregulación del planeta.
Confiamos en la capacidad tecnológica disponible para dar los pasos orientados al abandono gradual de la edad del fuego, tanto como forma habitual de producción de la energía como de su utilización en procesos. La combustión como forma de aportación de energía, puede y debe ser sustituida por otros procesos. Es suicida esperar el descubrimiento de un nuevo combustible natural suficientemente abundante y no contaminante.
Selección de los sectores.
Frente a una actuación dispersa propuesta por Kioto, conducente a la disminución generalizada de las emisiones de CO2, proponemos un enfoque orientado a actuaciones directas concentradas en determinados sectores, que reúnan las características de viabilidad que permitan las actuaciones requeridas sin costes elevados, y que redunden en una mejora de la competitividad de la economía nacional.
La selección de los sectores de actuación debe considerarse como un paso previo hacia la consecución de la utilización generalizada de energías primarias y finales no emisoras de CO2.
Selección de los sectores debe llevarse a cabo atendiendo a:
Facilidad de negociación para conseguir los acuerdos que aseguren el buen fin de la actuación.
Significación en el negocio de la energía, que sean emisores importantes de CO2 y que puedan utilizar tecnologías existentes para su transformación en no contaminantes.
Actuación como vectores catalizadores del cambio en los sectores y aplicaciones utilizadoras de energía.
Capacidad de disminución de la dependencia energética La energía aparece como la principal causa de la emisión de CO2 y se encuentra muy ligada al consumo de combustibles fósiles, en su casi totalidad importados.
Concentración en pocos establecimientos para facilitar la intervención.
Han resultado seleccionados como sectores adecuados para las actuaciones previstas: la Generación de energía eléctrica y el Transporte terrestre tanto de personas como de mercancías.
La generación eléctrica es un sector muy concentrado, constituido por unas pocas empresas, muy dependiente de decisiones gubernamentales, tanto en lo referente a la energía primaria utilizada como en la capacidad de generación de sus equipos, y dispone de capacidad tecnológica comprobada para su evolución.
Su importancia como vector catalizador del cambio es evidente; téngase en cuenta que la aportación de calor es realizable, en buen número de los procesos, por tecnologías modernas de base eléctrica que redundan en mejora significativa de la calidad del producto final, añadiendo habitualmente grandes ventajas económicas.
La producción española de energía eléctrica en centrales térmicas de combustión es uno de los consumidores más importantes de combustibles fósiles. En consecuencia se trata del mayor emisor de CO2, con aproximadamente cerca de 114.400 kt de CO2 al año, "encargándose" por tanto de emitir cerca de la tercera parte del total de las emisiones nacionales. Su consumo de energía primaria en España es anualmente del orden de 34.000 ktep, gran parte de importación. 1.480 ktep en forma de gas natural, 18.900 ktep de carbones (de las que 10.270 son de importación) y 3.600 ktep de fuel, importante factura que se reduciría notablemente en función del éxito de la actuación. El gas natural consumido en la generación de energía eléctrica representa más de la mitad del total importado.
La actividad del transporte terrestre, constituye un sector muy diseminado tanto en lo referente al de personas como al dedicado a transportar mercancías. Interesa en nuestra selección porque su suministrador de bienes de equipo está constituido por pocas empresas. Precisamente en manos de estas se concentra la decisión sobre la clase de vehículos utilizados por la actividad pura de transporte En sus dos vertientes privada y comercial, es otro importante consumidor de combustibles fósiles, principalmente en forma de derivados del petróleo. El volumen de emisiones alcanza un valor bastante próximo al reseñado para la producción de energía eléctrica, de modo que ocupa el segundo lugar en cuanto a emisiones, con un total de 102.000 kt de CO2 al año. El volumen de gasóleos y gasolinas consumido asciende a un total de 38.000 ktep al año, procedente en su totalidad de petróleo importado.
El sector del transporte terrestre es asimismo fácilmente accesible. Se caracteriza por utilizar unos bienes de equipo de breve vida útil, de forma que al cabo de poco más de una década queda obsoleta una fracción importante del parque de vehículos, tanto privados como empresariales. La producción de vehículos y bienes de equipo utilizados esta muy concentrada en unas pocas empresas, todas tecnológicamente desarrolladas que configuran una situación muy favorable para la modernización tecnológica que será preciso introducir para la aplicación de las medidas que proponemos.
Emisiones importantes se producen también en el sector doméstico, aunque la dispersión de las fuentes no justifica una acción directa sino que se orientaría a través de nuevos precios más económicos de la energía, derivados de las acciones que se adoptarán.
Parece suficientemente claro que, si se acierta en la elección de las acciones a acometer, los resultados deseados pueden conseguirse en un plazo relativamente corto, dependiente siempre de los recursos movilizados.
Actuaciones propuestas.
En definitiva, la conclusión de lo expuesto no pueden ser otras que la adopción de las medidas conducentes a:
Conseguir energía eléctrica abundante y barata. La solución técnica más apropiada y económica radica en la producción de la energía eléctrica en centrales nucleares.
Transformar la tracción del parque de vehículos de transporte para dejar de ser accionados por hidrocarburos. Se propone utilizar el hidrógeno como agente energético, accionando los motores directamente con hidrógeno, o utilizar el hidrógeno con pilas de combustible.
El los casos que fuera imprescindible mantener la combustión en determinados procesos, sería conveniente recurrir al hidrógeno, que podría obtenerse, lo mismo que para los vehículos de transporte, por medio de la electricidad abundante y barata que hemos mencionado.
En lo referente a la producción de energía eléctrica será preciso recurrir sin eufemismos a la utilización de la energía nuclear de fisión, al menos de momento, con el objetivo final de situar la electricidad como la forma de energía predominante.
La conclusión es muy clara: utilizar a fondo la energía nuclear de fisión para conseguir energía eléctrica abundante y barata, hasta que esté disponible la tecnología de fusión, que puede considerarse como casi definitiva, mientras la utilización de la energía solar, única realmente sostenible y totalmente respetuosa con el medio ambiente, resuelve las dificultades técnicas y económicas actuales.
A modo de información útil para la aceptación de esta proposición, referiremos someramente el comportamiento de aceptación de la tecnología nuclear en varios países. Para ello hemos utilizado información de la publicación The Sustainable Nuclear Energy Tecnology Platform de EURATOM.
Después de un periodo de rechazo político de la energía nuclear, se observa un renacimiento de la generación nuclear para la producción de energía eléctrica en todo el mundo. Se encuentran en fase de construcción 28 reactores, muchos de ellos en Asia.
En USA se va a definir un nuevo marco legal en apoyo de la generación nuclear. Se ha desarrollado la III Generación y se participa en los trabajos de desarrollo de la siguiente Generación Nuclear (IV). Hay previsto un gran esfuerzo para disminuir drásticamente su dependencia energética del petróleo de importación.
China ha decidido acelerar el desarrollo de su parque nuclear, con 4 reactores en construcción y aprobación de construcción de 23 del total de 50 previstos.
India, que tiene 16 reactores en funcionamiento, esta construyendo 6 y planificando otros 4 de los 15 previstos.
Japón, que cuenta con 55 reactores, está construyendo 2 y planifica 11 más.
Corea del Sur, con 20 reactores en producción, tiene otro en construcción y tiene planificada la adición de otros 7.
Rusia, con 31 reactores en operación, está construyendo 5 más, planifica 8 de los 18 previstos.
En Europa, Finlandia y Francia están construyendo ambas un reactor de la III generación. Los Estados Bálticos y Polonia tienen previsto construir un nuevo reactor. En el Reino Unido se proyecta renovar su parque nuclear para hacer frente a la crisis energética. Rumanía se encuentra en fase de comienzo la construcción de 1 reactor, están planificados 4 reactores para ser construidos en Bulgaria y Eslovaquia. Hay más proyectos en Lituania, Rumanía y Eslovenia.
Como nota aclaratoria conviene precisar que lo referido al contenido de la publicación de la EURATOM se refiere únicamente a las aplicaciones de la fisión nuclear. En paralelo, gran número de países confían en que el desarrollo actual del Proyecto ITER , en el que participa España ,conduzca en un futuro relativamente próximo, pudiera tratarse de cuarenta años, a la utilización de la tecnología de la fusión nuclear, que tan favorables perspectivas ofrece.
Cuantificación de la aplicación de las acciones propuestas. Supuesto deseada una reducción de emisiones del 20% en las emisiones de CO2 en cada sector.
El consumo de combustibles fósiles en la producción de energía eléctrica en centrales térmicas en del orden de 34.000 ktep y emiten 114.400 ktCO2. Para disminuir las emisiones en el 20% deberíamos disminuir la producción de las térmicas en la misma proporción, consumiendo 6.800 ktep menos en combustibles fósiles. De este modo se evitaría la emisión 114.400x0,20=22.880 ktCO2
La producción eléctrica sustituida, 30.000 GWh se produciría en centrales nucleares con potencia total de 3.900 MW. Ya que el ratio de generación de una central nuclear es de 7,70 GWH/MW debido a la mayor disponibilidad de las nucleares
En lo referente al sector del transporte terrestre, la actuación podría orientarse a propiciar la renovación de la flota existente mediante vehículos alimentados por hidrógeno.
Paralelamente a como hicimos para la producción de electricidad, vamos a determinar la necesidad de suministro energético en forma de electricidad, supuesto que la forma de producción de hidrógeno se realiza mediante la electrolisis del agua.
Como se dijo, el consumo de productos petrolíferos del parque dedicado al transporte terrestre fue de unas 38.000 ktep, cuyo uso ocasionó un vertido de 102. 000 ktCO2. Para disminuir la emisión en el 20% hay que reducir el consumo de productos petrolíferos en la misma medida, es decir en 7.600 ktep, proporcionando la energía equivalente en forma de hidrógeno.
Considerando que el rendimiento energético en la pila de combustible es del orden de 60% mientras que en del motor de combustión solo alcanza valores próximos a 40%, y el rendimiento de la electrolisis productora de hidrógeno del orden del 85%. La energía a aportar en forma de electricidad es del orden de 6.031 ktep.
El consumo de energía eléctrica será de 70.150 GWh., que puede ser suministrado por 9.000 MW en centrales nucleares.
La transformación, hasta conseguir un parque mayoritariamente constituido por vehículos no contaminantes, debería realizarse por etapas, tales como:
Adaptación de los vehículos que actualmente utilizan motores de explosión a base de gas natural para modificarlos de forma que puedan utilizar hidrógeno manteniendo el mismo tipo de motor.
Desarrollar un accionamiento a base de pila de combustible y motores eléctricos alimentado por hidrógeno. Esta acción exigiría un esfuerzo en desarrollo considerable ya que lo conseguido hasta ahora no reúne las características adecuadas para su utilización; rendimientos bajos y condicionamiento de funcionar a temperaturas elevadas. Como parte positiva hay que tener en cuenta que se ha realizado mucha investigación por parte de fabricantes de automóviles con los sería posible establecer acuerdos de colaboración razonables.
Definir la forma de suministro del hidrógeno y las características técnicas del recipiente.
Elaborar un marco legal que propicie la aceptación de las medidas.
Preparar un sistema productivo de hidrógeno, inicialmente mediante la utilización de energía eléctrica procedente de energías renovables, apoyado por las centrales nucleares necesarias.
La alternativa de utilizar vehículos automóviles accionados por medio de acumuladores eléctricos puede ser una solución eficaz para vehículos de utilización preferentemente urbana y en desplazamientos cortos.
Encuadre económico de las acciones propuestas .
La acción propuesta en el proceso de generación de energía eléctrica supone la reducción de la emisión del 20% de las 114.400 kt de CO2 emitidas en la actualidad .Para ello es preciso la construcción de centrales nucleares de fisión con una potencia total de 3.900 MW.
La inversión precisa es de 11.700 M€ contando con un precio de 3.000 M€ por cada grupo de 1.000 MW.
La reducción de emisiones conduce a una diminución del consumo de derivados de combustibles fósiles en 6.800 ktep.
El valor de este volumen de combustible, totalmente importado, supone un ahorro de recursos en la balanza de pagos, del orden de 3.600 M€. Supuesto el precio del barril en 70 €, que representa un ahorro anual del orden del 30,77% de la inversión realizada en las nuevas centrales nucleares.
La acción propuesta sobre el sector de transportes terrestres supone también la reducción del 20% de la emisión de CO2 .El sector consume en su totalidad un volumen de combustibles fósiles de 38.000 ktep, emitiendo 102.000 ktCO2.
El volumen de hidrógeno que debe suministrarse, equivalente energéticamente a las 7.600 ktep de combustible fósil que ha de sustituir es de 1.715kt de hidrógeno, precisa de 57.160GWh, que precisará de la producción de energía eléctrica de 9.000 Mw de potencia en equipos nucleares. De modo que el valor total de la inversión precisa en equipos nucleares es de 9.000x3.000= 27.000M€
El valor del volumen de combustible reducido, 7.600 ktep totalmente importado, supone un ahorro de recursos en la balanza de pagos, del orden de 4.000M€. Supuesto el precio del barril en 70 €, que representa un ahorro anual del orden del 17,97% de la inversión realizada en las nuevas centrales nucleares.
En resumen, en caso desarrollar ambos programas el ahorro anual de petróleo asciende a 14.400 ktep equivalentes, supuesto un precio de 70€/b. a unos 7.600 M€ de alivio para nuestra maltrecha balanza de pagos. Esta ventaja se obtiene anualmente con una inversión relativamente modesta de 38.700 M€.
Comparado con el volumen de inversión propuesta, representa el mejor negocio que jamás haya realizado España, después del descubrimiento del Nuevo Mundo.
Un efecto muy importante derivado de la actuación se debe a la disponibilidad de electricidad más barata, baste considerar que el coste MWh bc de la energía nuclear es del orden de 36,4€/MWh, mientras que los correspondientes a la producción con carbón es de 46,6€/MWh y la producida con gas en ciclo combinado es de 65,9€/MWh.
Consecuencias y oportunidades derivadas.
El resultado de combatir contra el Cambio Climático puede equivaler a la puesta en marcha de un ambicioso Programa de Modernización de España que no solo suponga un buen negocio en sí mismo, sino que además proporcione, entre otras, las consecuencias y oportunidades derivadas siguientes.
Contribución importante al cumplimiento de la filosofía del Protocolo de Kioto con disminución radical de la emisión de CO2. Limitándola a la compatible con la capacidad de asimilación por el medio natural. De este modo se respetaría la necesidad de CO2 de los vegetales que se alimentan de él. Simultánea disminución de la contaminación por otros gases de efecto invernadero asociados o derivados de la combustión, distintos de CO2, como CH4 y N2O.
Contribución a la conservación de los recursos naturales no renovables.
Reducción del déficit de la balanza de Comercio Exterior al disminuir las importaciones de combustibles fósiles. Disminución radical de la dependencia exterior en materia energética.
Alcanzar una situación importante en el mercado tecnológico. Tanto en tecnología nuclear como en automoción podríamos situarnos en una posición importante. El desarrollo propuesto propiciaría una extensión de la actividad a otros campos de actividad nuclear, como puede ser el tratamiento de residuos, aplicaciones de la radiación etc. La especialización en accionamientos para automóviles alimentados por hidrógeno es un campo insuficientemente desarrollado, y que en la actualidad no cuenta con fuerte competencia.
Aumento de la productividad general del sistema productivo a causa de la mayor penetración de la electricidad en las tecnologías productivas utilizadas
En un momento como el presente la industria autóctona desempeña un papel secundario en la economía mundial. Perdida la actividad constructora de viviendas, es preciso buscar cierto desarrollo en algún otro campo de actividad, preferiblemente exportable, donde poder destacar, que complemente el sector turístico.
Esta actuación tendría una influencia decisiva en el conjunto de la economía nacional, diversificando el espectro de actividades productivas tan concentrado en la actualidad
También sería ocasión de relanzar la actividad investigadora, tan dispersa en la actualidad, convirtiéndola en algo con lo que sea posible obtener los beneficios que otros países similares en recursos han obtenido, simplemente por mejor selección de los objetivos aprovechamiento de los fondos asignados a investigación. Habrán comprendido que nos referimos a casos de Finlandia Bélgica Holanda Irlanda y otros.
La ventaja de disponer de energía eléctrica abundante y a buen precio sería una gran oportunidad de incorporarnos al grupo de países exportadores de la energía de referencia en el futuro. Aunque con cierto retraso podría subsanarse las consecuencias desastrosas de la Moratoria, más bien Mortuoria, Nuclear, decretada en los años ochenta, acabó sin contrapartida con los equipos industriales y dispersó unos equipos humanos muy capacitados que será preciso recomponer con toda urgencia. No parece tarea fácil convencer o instruir a nuestros dirigentes de que presumir de antinuclear no es sinónimo de progresista sino, más bien, de retrogrado e ignorante.
El consecuente descenso del precio de la energía eléctrica supondrá, como consecuencia de la utilización de equipos domésticos más seguros, con un apreciable incremento de la seguridad y el confort en las viviendas, utilizando con mayor profusión la electricidad en detrimento del uso de combustibles.
Nota sobre el autor.
Julio Peña Garcia es un ingeniero industrial que ha dedicado gran parte de su vida profesional al estudio de la demanda de la energia y de las aplicaciones más importantes de la energia eléctrica en procesos industriales. Ha desarrollado modelos matemáticos sobre el comportamiento del consumidor doméstico de energía eléctrica.
En UNESA/ADAE siendo Secretario del Comité Español de Electrotecnia preparó el Manual de Electrotecnología sobre aplicaciones a la producción industrial.
Representó a España en los trabajos realizados por la Unión Internacional de Electrotermia en el campo de la Gestión de la Demanda de Energía.
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